El extraño
Cogí el tren como cada mañana. Nada fuera de sitio. Nada fuera de lo normal. Un nuevo día, una misma rutina. Cada día, una copia del anterior. Salvo ese día. Ese día fue diferente. Un extraño se sentó a mi lado, un hombre de mediana edad. No tan anciano como parecía dado su aspecto cansado. Se sacó un libro del bolsillo, escribió algo en él y lo dejó sobre sus rodillas. Estuvimos hablando sobre la familia, el trabajo y el tiempo, supongo que era lo normal en una situación así. Cuando bajó del tren observé que se había dejado olvidado el libro. Cuando levanté la vista para llamarlo observé asombrado como aquel anciano se lanzaba, sin ningún atisbo de duda, a las vías del tren. Me quedé consternado. No puede hacer más que sentarme y mirar aquel libro, un pequeño libro de poemas. Entre gritos y movimiento, abrí el libro y busqué aquello que había escrito en él. "Este libro me acompañó durante toda mi vida. Fue mi compañero y mi amigo, y ahora que he decidido ponerle fin a mi vida, quiero que lo tengas tú, querido desconocido. Espero que haga de tu vida una aventura, al igual que hizo conmigo." Ese hombre acababa de darme lo que parecía su bien más preciado antes de quitarse la vida. Ese día cambió mi vida. Y desde entonces visito la tumba de ese hombre cada año, para darle las gracias por sacarme de mi aburrida rutina.
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