Mirar atrás.

Tendría que haber parado y mirado atrás. Eso era lo sencillo. A mí me gustaban los retos. Decidí continuar solo, y me pasó factura. ¡Vaya si lo hizo! Lo perdí todo. ¿Y para qué? Para hallar la más absoluta tranquilidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario