Unas murallas, que no protegen nada.
Una Giralda, cada día más pequeña.
Una Torre del Oro, cada día más de plata.
Un río, que separa dos mitades.
Un casco antiguo, que resopla por sus vírgenes.
Un Real, con más patillas que conciencia.
Una ciudad, anclada en el pasado.
Me muero por ganas de que sus calles me cuenten su historia. Y sus gentes.
ResponderEliminar